domingo, 5 de diciembre de 2010

Ultimo día en Dakar: La ciudad que nunca duerme

El último día en Senegal fue realmente ajetreado. Fue uno de esos días que una vez recordados después, pareciera como si hubiera tenido mucho más de 24 horas. Sería el embrujo africano. El caso es que empezamos con el momento sin duda más sosegado del día. El único. El desayuno desde la terraza de nuestro hotel (Djoloff) con una magnífica vista de la bahía de Dakar.


Seguidamente Touré tuvo la brillante idea de ir a visitar y saludar a la máxima jefa de Aldeas Infatiles en Senegal. Y allí fuimos. A la sede de SOS senegal. Durante la reunión, la señora se le ocurrió que no nos podíamos marchar de Senegal sin que la prensa, tv y radio supiesen de nuestra presencia. Nosotros alucinábamos. Y sobre todo temíamos que nuestro último día en Dakar se fuera solamente en eso, ya que queríamos visitar la isla de Goree, el centro de Dakar y hacer algunas compras.
Pero como el tiempo en Africa parece ser algo elástico como veréis nos dió tiempo a todo. 

Foto de grupo en la sede de SOS Senegal

En la puerta de la sede

Tras la reunión y pese a nuestro temor, Touré decidió que iríamos a la isla de Gorée y allí que fuimos en nuestra furgoneta.

 Solamente la isla de Gorée merece una visita a Dakar. Es uno de esos lugares mágicos donde a uno se le erizan los pelos de pensar en los que ocurrió allí.
Cogimos el barco a las 11, el viaje costó 5000 CFA y duró unos 20 minutos. Durante el trayecto mucha gente entablaba conversación con los "blanquitos" para engatusarlos y que fueran luego a sus tiendas que tenían en la isla.

 Vista de la isla de Gorée desde el barco a la llegada



Una vez bajamos del barco y "contratado" nuestro guía, que sabía castellano perfectamente, nos adentramos en las calles de la isla. En éstas, no hay coches ni vehículos a motor y son de arena. Realmente es un sitio agradable y bien cuidado aunque con cierto aire decadente que aumenta su atractivo.
Actualmente en ella viven unas 1800 personas, que viven prácticamente del turismo. Tienen sus escuelas, iglesia, un campo de futbol con un baobab en el centro y un pequeño hospital que visitamos que comparado con el que estuvimos en Kaolack era de lujo. Creo que Begoña va a pedir una comisión de servicio para irse allí...

 Única playa de la isla justo donde atraca el barco

 Plaza, en su centro hay un baobab
Detalle de una casa

Calle de la isla

Entrada del centro médico

Pero si por algo es conocida la isla de Gorée es por su historia. Fue el mayor centro de comercio de esclavos de las costa oeste de Africa durante muchos años. El el siglo XV los portugueses fueron los primeros en asentarse en la isla, luego les siguieron sucesivamente holandeses, ingleses y franceses. 
Utilizaron la isla como prisión de los esclavos que capturaban en el continente, antes de ser embarcados hacia   América. La eligieron por ser fácilmente defendible y para que los esclavos no pudieran escapar.
En una de sus calle está la casa museo. Esta está dividida en dos pisos. El de abajo donde se hacinaban los esclavos en condiciones inhumana, y la de arriba donde los tratantes de esclavos vivía tan ricamente rodeados de lujo y comodidad. Qué entrañas podría tener esta gente, cuando desde arriba escucharan los gritos desesperado desde abajo.
Lo primero que llama la atención es la doble escalinata del patio de la casa. Desde el balcón superior el comerciante, veía la "mercancía" y vigilaba como se clasificaban, se analizaban y finalmente se les ponía un precio.
La parte inferior está dividida en varias estancias a cual más lúgubre. En ellas clasificaban a los esclavos por su sexo y edad. Antes de embarcarlos debían engordarlos y lo obligaban a comer hasta coger un peso mínimo que se estimaba para los hombres en 60 kilos. Las niños eran separados de sus madres y trasladado a una habitación lejos de la de las mujeres. Las mujeres eran frecuentemente violadas por los negreros, y las que se quedaban embarazadas quedaban el libertad. Lo que hizo que ello fuera para muchas la única liberación posible. 
Tras un tiempo recluidos eran llevados con grilletes a través de un pasillo, que era conocido como el lugar de donde no se regresa, y conducidos a través de una pequeña puerta hacia los barcos. Una misma familia podía ser separada y acabar cada uno de sus miembros en lugares muy dispares de América y Caribe.
Se estima entre 15 y 20 los millones de personas los que fueron trasladados cómo esclavos a América, durante casi cuatro siglos. Se cree que casi la mitad murieron durante su captura, hacinamiento o traslado.

 Estatua en recuerdo a  los esclavos


 Patio de la casa con su doble escalinata

 Pasillo conocido como "el lugar de donde no se regresa"

 Ultima suelo africano pisado por los esclavos rumbo a América

Estancia donde se hacinaban los niños separados de sus madres 

Hasta aquí el rollo de clase de historia que os he pegado, pero no se podía eludir hablar de ello. visitando este sitio. Tras esta visita a la casa, seguimos nuestro recorrido por la isla subiendo por sus calles hasta la parte más alta. En ellas a ambos lados había muchos puestos de artesanía, cuadros, baratijas... En ellos y con los convenientes regateos compramos algunos recuerdos y regalos.

 Cuesta de subida a la parte superior de la isla con puesto de venta de cuadros

 Foto desde los baluartes donde estaban instalados los cañones

En la parte superior estuvimos en la tienda-taller de unos artistas que realizaban cuadros de arena. Era muy curioso ver como sobre una base de cola, mezclaba las distintas arenas de colores, sin aparente orden ni concierto y tras retirarla podías ver un dibujo casi como por arte de magia.




Cañones instalados en la parte superior de la isla por los franceses en la segunda guerra mundial


 Vistas desde arriba

Tras la visita y las compras almorzamos en un restaurante. La comida fue amenizada por un lugareño tocando un instrumento llamado "cora" que hizo las delicias sobre todo de Ana.

Músico tocando la cora

A las 3 de la tarde cogimos el barco de vuelta a Dakar y fuimos al mercado a hacer las últimas compras. En realidad todo Dakar es un gran escaparate casi las 24 horas del día. En sus calles se vende y compra de todo lo imaginable. Puedes ver en plena calle puestos muebles, camas, electrodomésticos, ropa, comida, todo tipo de utensilios, animales vivos, plantas y hasta gente con telares manuales antiguos que realizan allí mismo los tejidos. Todo ello entre un gentío pululando en todas direcciones y en un caos de tráfico monumental. La sensación es que la gente fluye por las calles como la sangre por las arterias. 
En el mercado la sensación fue agobiante. Nada más bajar se nos acercaron por los cuatro puntos cardinales distintos vendedores dispuestos a vendernos lo que fuera. Eran realmente pesados y no paraban hasta conseguir su objetivo. Pese a todo fuimos huesos duros de roer, ya que en realidad no había mucho que mereciera la pena comprar y los precios no eran tampoco ninguna ganga. Así que en medio de sus protestas y caras un tanto hoscas nos montamos en nuestro bólido dispuestos a agotar las últimas horas de nuestra estancia.

Autobús en Dakar




Tras salir del puerto, Touré ya había concertado entrevistas primero con la radio. Me puse al teléfono y contesté a unas preguntas que me hizo una periodista de una radio llamada "Sudfm". Fue en francés y creo que no salió del todo mal. Luego y ante nuestra sorpresa nos dirigimos hacia un estudio de televisión en la que  nos hicieron una pequeña entrevista para la cadena "rdv". Esta no salió nada bien, pues sobre todo mi aspecto era lamentable de estar todo el día por ahí dando vueltas. Menos mal que en Senegal no me conoce nadie.
Luego visitamos a un par de periódicos pero fue Touré el que lo habló casi todo. Con el tiempo justillo llegamos al hotel recogimos las maletas e hicimos los últimos preparativos y tomamos nuestra última cerveza Flag en la azotea del mismo.
Tras ello nos fuimos al aeropuerto e iniciamos el periplo del embarque y controles no sin antes despedirnos de nuestro querido anfitrión Touré, al que aprovecho para darle las gracias en mi nombre y en el de mis compañeras por su infinita paciencia y ser nuestro guía, traductor, consejero, regateador, organizador y otras cosas más. Mil gracias.
El resto del viaje pasó sin incidencias y nos despedimos ya todos en Barajas.


En los estudios de la tele

Por último tengo que decir, que ha sido una suerte compartir estos días tan especiales con cinco personas también muy especiales. La cordialidad y camaradería entre nosotros ha sido perfecta y la amistad creo que durará más allá de este viaje. 
Creo que las vivencias que hemos tenido en él, buenas y malas, y el contacto con una gente maravillosa, harán que lo recordemos siempre y llevemos un trocito de África y de Senegal en nuestro corazón.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Adiós Kaolack

Hola a todos ya desde nuestros hogares. El viaje de vuelta ha sido bueno, solamente con el lógico cansancio. Los últimos tres días fue imposible realizar ninguna entrada nueva porque han sido realmente muy intensos.
Voy a contaros un poco lo sucedido en estos últimos días. 
El martes día 30 de noviembre fue nuestro último día en Kaolack. Por la mañana tuvimoso reunión con los compañeros del hospital (2 médicos) y distintos colaborados. Hemos puesto en común el trabajo realizado y comentarios de lo que se podría mejorar. He de decir que pese a las grandes carencias que hay, estas personas tienen un mérito increíble. Porque han de ver y luchar a diario y en soledad (dos médicos en todo el hospital) con la pobreza y la enfermedad. En el hospital carecen de prácticamente cualquier prueba diagnóstica básica. Tan sólo se puede hacer un hemograma y una bioquímica muy básica (sin iones), pruebas de imagen nada. Realmente están muy limitados y cuando hay algo que se es más grave tienen que derivarlo al hospital público de Kaolack (que casi es mejor no ir) o a alguno en Dakar (a unas 5-6 horas de viaje interminable).
A groso modo y de momento decir que en los días de consulta hemos visto a 1.623 niños. Ha habido de todo desde simples revisiones (ya que la gente al enterarse que las consultas y al menos parte de la medicación era gratuita acudión en masa) hasta enfermedades muy graves y evolucionadas que en España son inimaginables. En estos casos la gran frustración  a sido no saber si realmente estos niños gravemente enfermos han sido tratados como se merecen o simplemente han seguido abandonados.  


Reunión en el hospital de Aldeas Infantiles

Ultima foto con la gente del hospital en la entrada del hospital




Luego visitamos por última vez la aldea y entramos en las casas para despedirnos de algunos niños y el personal. Hay que decir que los niños que están el la Aldea están mucho mejor atendidos que los que están a pocos metros tras la puerta. 
Luego llegó el último almuerzo en la aldea y nuestra despedida. Pese a lo corta de la estancia han sido días muy intensos y de fuerte camaradería, por lo que la despedida ha sido bastante emotiva.


                              
Dentro de una casa de la Aldea

Puerta de entrada al hospital SOS de Kaolack

Seguidamente cogimos nuestra furgoneta y hemos hecho el viaje de vuelta a Dakar. Al igual que a la ida la calzada está en un estado tan pésimos que se avanza muy despacio. Pero llevábamos a nuestro Fernando Alonso particular, el señor Maki, que se sabía los baches de memoria. Como curiosidad, a lo largo de la carretera hay niños que se ocupan en rellenar los innumerables baches de tierra y esperar así a cambio alguna propina de los coches que pasan.


Niño echando arena en los baches




Baobabs en el camino de Kaolack a Dakar




Antes de llegar a Dakar fuimos a ver el lago rosa, que se suponía cerca de Dakar. El viaje fue realmente horrible y largo. Al final tras mucho bache llegamos al casi anochecer al lago rosa. Recibe el nombre lógicamente por el color de su agua. Por su gran contenido en sal y con la luz del día dicen que se ve rosa. Nosotros más bien lo vimos parduzco oscuro. En las orillas se amontona la sal que extraen para luego venderla y exportarla a otros países africanos que carecen de ella. Lo blanco que se ve en las fotos no es sal. Es espuma y no nos enteramos muy bien qué hacía allí. Casi mejor ni saberlo...

Lago Rosa con la espuma en primer plano

Barcas en el Lago Rosa

Tras ello y después de un atasco, perdernos por los arrabales de Dakar, ir a 140 por una autovía casi rozándonos con los autobuses y coches, con gente cruzándose por medio continuamente llegamos al fin a nuestro hotel en Dakar. Fuimos a cenar a un restaurante donde nos pusimos tibios.

Pescado 

Ultima cena en un restaurante de Dakar

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ultimo día de consulta

Hoy martes ha sido nuestro último día de trabajo. Hemos pasado consulta en un centro de salud de un barrio muy pobre de Kaolack llamado Koundam. Aunque hemos trabajado y visto muchos niños, las condiciones han sido bastante mejores que las de ayer. Peor era casi imposible.
Aquí os dejamos las fotos del día.




Esta mañana en la entrada del hotel antes de ir a la consulta

Niños pidiendo en la puerta del hotel

Tomando las "constantes" y los datos

Sala de espera 

 la consulta de Adela, Marta y Begoña (que hoy me abandonó)

 Sala de espera al aire libre (y al calorcito libre)

 Niños en la consulta (una familia de las pequeñas)

 Hermanos con paludismo

 Consulta de Mª Luisa y Ana
 La consulta de Rafa


Tenemos unos sentimientos encontrados. Por  un lado estamos contentos de haber trabajado y conocido este país, pero por otro tenemos pensamos que podríamos hecho algo más y sobre todo algo más provechoso. Pero esto lo dejaremos para otra entrada cuando pase algo más de tiempo y estemos en España.
Esta noche hemos ido a cenar a un restaurante ya que era nuestro último día aquí en Kaolack. Hemos ido con
Touré, Dominique, Chanta y Gay. Lo hemos pasado muy bien y hemos echado unas risas como todas las noches. La verdad es que han sido muy amables con nosotros y cercanos. Además tienen un sentido del humor muy parecido al nuestro. Gracias a ellos por todo.
Mañana vuelta a Dakar después de una reunión para resumir nuestra estancia.