viernes, 26 de noviembre de 2010

25 de noviembre: Hospital de Aldeas

Aquí os dejamos el reportaje fotográfico de hoy, nuestro segundo día de consulta. 
Como podeis comprobar a todos nos encantan los niños, cuanto mas mocosos mejor. Estamos en nuestra salsa por fin¡¡¡¡¡   






De izda a derecha: Mª Luisa, Ana, Adela, Begoña, Rafa y Marta



















jueves, 25 de noviembre de 2010

Visita a la aldea




Seré breve porque es tarde y estamos realmente cansados, ese mismo día de la llegada hicimos una vista por la aldea y el hospital que está a su lado que también es financiado por aldeas infantiles. Nos sorprendió como cosas que en España son básicas y se dan por hecho aquí ni se las plantean. Y hoy que escribo lo que vivimos ayer, lo puedo contar con más objetividad porque tras el primer el día de trabajo entiendo cosas que ayer no podía comprender. Podríamos contar muchas cosas de las que veo con mis europeos ojos y que aquí no se ajustan a la realidad. Para que podáis entender lo que quiero decir, no sé cuántos días llevo aquí, porque el tiempo funciona de otra manera.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Viaje a Kaolack

El viaje a Kaolack fue muy divertido. Ibamos en un minibus Javier, María, Sara, Marta, Adela, Begoña, Maria Luisa y Ana. La salida de Dakar era complicada por el tráfico y el bullicio que había a ambos lados de la carretera, si bullicio, porque a lo largo de la carretera era un ir y venir de gente como si se tratara de un centro comercial en hora punta, se vendían todo tipo de cosas y la velocidad del coche daba la oportunidad de parar y comprar algo a la gente de alrededor. Tras varias horas de viaje, en las que vimos muchos poblados, vimos en el margen derecho coches parados y un niño ensangrentado y mucha gente alrededor. Nos bajamos y fuimos en su ayuda. Un niño de unos 8 o 9 años se había caído al frenar de un pequeño minibus pintarrajeado y de la época de matusalén.  El niño estaba bien, lo "unico" que tenía era la pérdida de tres o cuatro dientes, heridas en las frente y piernas y un hematoma frontal. Como era un niño de la calle se lo llevaron en un autobús a la aldea o ciudad de la que provenía.
Tras esto, Touré nos llevó a un poblado sengalés típico, con las casas de adobe y techos de paja, había unas cuatro o cinco y en ella vivían dos familias. Fueron muy amables y nos enseñaron sus escasas pertenencias. Nos mostraron el pozo del que recogían agua para beber. Al lado había un colegio al que venían niños de otras aldeas. Nos sorprendió el saber estar de los chiquillos, nos saludaron y nos cantaron una canción. Había tres clases divididas por grupos de edades. Les dimos caramelos, globos y otros juguetes.
Seguimos nuestro camino y al fin tras 6 horas de viaje desde Dakar llegamos a Kaolack y nos reunimos con Pedro y Rafa.
La cocina del poblado



Clase de niños mayores cerca del poblado

Día 2: Amanecer en Dakar



Por la mañana al despertar subimos a la azotea del hotel y con el sonido de fondo del almohecín (creo que se escribe así) saqué esta bella vista del amanecer en la bahía de Dakar. Luego tras un buen desayuno nos dirigimos en minibus a nuestra ciudad de destino Kaolack. Está a unos 120 km pero se tarda más de cuatro horas (casi como el viaje desde España) por los atascos e innumerables baches que tiene la carretera. Nuestro conductor se los conocía de memoria y los iba sorteando como si fuera una serpiente, lo mismo hacían los demás coches así que el efecto fue curioso. Yo fui en un 4x4  con Pedro de Aldeas Infantiles y fuimos hablando todo el rato de muchas cuestiones y de la labor tan buena que hace Aldeas. Fuimos hablando con la jefa de Aldeas en Senegal (una mujer muy elegante) que nos fue respondiendo a todas nuestras preguntas.
Lo que más me llamó la atención fue el bullicio tremendo que hay alrededor de la carretera, y ver fuera de la ciudad sus poblados, que son chozas de techo de paja como las que nos imaginamos, también la basura que hay por todas partes sobre todo plásticos, tienen un gran problema porque no hay vertederos y la gente los tira en cualquier lugar y allá se quedan, con suerte alguien los quema.
Los restantes del grupo fueron en el minibus mencionado y tuvieron su primera aventura que espero convencer para que mañana la relaten.


 Niños a la orilla de la carretera a Kaolack.

Al llegar a la aldea la visitamos y la verdad es que está muy bien. Hay doce casas en las que viven 9-10 niños cada en cada una. Allí están atendidos por una "madre" que se dedica todo el tiempo a ellos. Son niños bien huérfanos o cuyos padres no se pueden hacer cargo de ellos. Al lado tienen un colegio donde tienen niños de primaria.


Entrada de la Aldea Infantil

Sitio de reunión de la aldea, alrededor están las casas donde viven de los niños.

Foto de grupo en la aldea

Por fin ya estamos aquí

Hola a todos, hoy ya es nuestro tercer día aquí, y hasta el momento por motivos logísticicos no he podido conectarme al blog, pero por el momento ya está solucionada. Digo por el momento porque aquí nunca se sabe ya. Voy a resumir un poco como ha ido todo hasta el momento

Dia 1: El viaje: Duró aproximadamente 4 horas y media y fue todo muy puntual. Una de nuestro "equipo" se encontró con su primo que se dedica a la compra de pescado por todo el mundo, un tipo muy singular que se ha recorrido todo el mundo de cabo a rabo y que nos amenizó con sus experiencias y sus bromas. Nos reunimos con los responsables de Aldeas Infantiles (Pedro y Javier) que nos adelantó un poco como iban a ser nuestros días aquí. Con ellos venías su dos guapas y extrovertidas hijas que han sido la nota joven y divertida del viaje. A la llegada a Dakar y tras los trámites burocráticos el señor Touré que trabaja en Aldeas Infantiles de  Senegal y que se ha convertido en nuestro cicerone, guía y mano derecha. Es un señor muy amable y cercano (y alto casi dos metros) que nos está ayudando en todo y no se despega de nosotros.
Salir del aeropuerto fue curioso, muchos se acercaron para "ayudarnos" con la maleta con la intención de recibir dinero después, pero como íbamos protegidos por Touré y el conductor se contentaron con algunos dólares que tenía Pedro. La salida del aeropuerto fue un tanto caótica y llegamos al hotel el cual estaba genial. Luego fuimos a un bar y tomamos nuestra primera cerveza Flag (que no la última).

Foto del Hotel Djolof
Foto de la habitación.


Foto del grupo por la mañana después del desayuno.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ya queda poco

Ya estamos metidos de lleno en los preparativos del viaje. Saldremos el Domingo día 21 y se supone que aterrizaremos en Dakar alrdededor de las 21:30. Vamos bastante cargados de diversas cosas. Yo llevo algo de material escolar, algún juguetico, dos libros, máscaras para aerosolterapia y una cámara, algunos medicamentos, dos libros (fotocopiados y encuadernados) en francés para dejarlos allí. También me llevo una bolsa grande de caramelos para repartirlos a los niños que nos salgan al encuentro por la calle. Además llevamos un cargamento aún más pesado lleno de curiosidad, deseos, miedos, alegrías y esperanzas, pero esto forma parte de todo gran viaje. En estas últimas semanas he estado ocupado con diversos temas aparte del viaje y no me ha sido posible ir metiendo nuevas entradillas (aunque no sé muy bien si en realidad alguien las ha leído).
Tenemos el problema que al parecer allí aunque hay conexión a internet, parece que no hay ordenador (eso debe ser algo parecido a tener unas alas sin plumas con las que poder volar). Begoña está haciendo algunas gestiones por si es posible conseguir uno, aunque sea de esos que pese un par de toneladas... Porque nos gustaría actualizar el blog desde allí y también comunicarnos con nuestras familias.
En estos últimos días he podido hablar con Foncho y Xavier, dos de los compañeros que fueron el año pasado, los cuales me han transmitido su ilusión por el viaje que aún tienen grabado en sus retinas. Esperemos que a nosotros no ocurra lo mismo, seguro que sí.



Aquí os dejo una foto de mi maleta, esto es sólo la superficie, debajo hay más.
Os dejo con una de mis pasajes favoritos de la novela de Paul Bowles, "El Cielo Protector", el cual os recomiendo (la peli no está mal pero el libro es mejor, como casi siempre):  "Entre el turista y el viajero la primera diferencia reside en parte en el tiempo. Mientras el turista, por lo general, regresa a casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra (Yo añadiría y de su alma). El turista acepta su propia civilización sin cuestionarla y el viajero la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan.